Madferitos Descalzos

lunes, 29 de diciembre de 2008

Misión cumplida:


Habiendo resultado la actividad de solidaridad para con los madferitos descalzos un éxito total, el presente colectivo agradece infinitamente la ayuda brindada por todos los padrinos que desde su contribución permitieron que se pueda llevar un momento de alegría a muchos niños por esta Navidad.A ellos nuestro eterno agradecimiento…….esperando contar con su ayuda nuevamente para próximas actividades de solidaridad:

Verónica Castro.
Evelyn Bernal.
Liliam Hurtado y Roger Calderón.
Nelly Conco.
Liliana Collado.
Clariluz Castellares.
Rosanna Guerrero.
Robinson Nancay.
Rosario Morante.
Martín Sarmiento.
Omar Vallejos y Familia.
Delía Palomino de Casas y Familia.
Jonathan Crespo.
Gualberto Ortíz y Familia.
Edwar Altamirano Collque.
Carlos Sertzen.
Clara Sertzen.
Rocío Tisza.
Roxana Cruz.
Sheyla Aranda.
Rocío Cubas.
Julia Garay.
Víctor Enriquez Marrujo.
Jorge Fretelli Cristóbal.
Carlos González Acero.
Víctor Núñez Echaíz.
Gumercindo Guzmán Delgado.
Rocío Bojórquez Meléndez.
Iris Estrella Llacsahuanga.
Yesenia Morón Cuadros.
Lourdes Nicho Aparcana.
Familia Escudero Arevalo.
Judith Jaimes Asencios.
Pedro Escudero Vega.
Evelyn Escudero Jaimes.
Aníbal Gonzáles Flores.
Omar Ruiz Rodríguez.
Carmen Peña.
Angélica Landeo de Peña.
Giovana Yeng.
Jacob Pacheco.
Nancy Ildefonso.
Olga Ildefonso.
Ana Kishimoto.
Edilberto Andía.
Alberto Andía.
Ricardo Escudero.
Marcia Hoyos.
Karem Andía.
William Soto.
Eddie Andía.


Asimismo, queremos compartir con todos ustedes algunas fotos de ese día que no solo quedaran registradas en algunas instantáneas sino que estarán siempre presentes en nuestros recuerdos más gratos como testimonio de una inolvidable y maravillosa experiencia.


(Staff: de Izq. a der. Cora, Corawoman, Lethy, G.G., Lenny, A. Craig, Noel and Liam Gallagher from Manchester)


(Matu con Juanito y Juanito´s brother)


(con Edith chiquita y sus amigos)

(que Lindas....... !!!!)


(Cora y afortunada con el muñecón)






Matu/Lenny

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

En la búsqueda de los niños, eje y razón de nuestra campaña:


Hace unos días, una de las personas a quien le di una de las tarjetas de invitación y colaboración para con los Madferitos Descalzos y que fungirá como padrino de uno de los niños este 20 de Diciembre, me preguntaba a quienes exactamente se les repartirían los presentes recolectados y a que zona nos abocaríamos en pro de la repartición de lo juntado, en otras palabras, donde íbamos a repartir los regalos que buenamente nos donen los padrinos de cada uno de los miembros del staff de este colectivo, pregunta ciertamente justa y pertinente. En tal sentido, y siendo que en la tarjeta de invitación no se detalla específicamente la ubicación y/o punto de reparto de los regalos, más por una cuestión técnica concertada que por una omisión indirecta, creo que es menester compartir con las personas que leen este blog y que están interesadas en el lugar, y que no son pocas, la zona de destino de lo buenamente recolectado, a efectos de una clara y correcta interpretación de las cosas.

Para ello, y haciendo una data regresiva de los acontecimientos, es preciso señalar que en una de las reuniones iniciales del staff de este colectivo se discutía como uno de los puntos importantes de la agenda, justamente el lugar de destino de los regalos recolectados, en ese sentido, se proponía, entre otras ideas, que fuera en un comedor infantil o en un albergue, opciones claramente idóneas y viables, toda vez que desde un comienzo lo acordado fue que la ayuda estuviera dirigida principalmente a los niños, por el significado propio de esta fecha tan importante y sobretodo por el carácter que conlleva en si misma la Navidad.

Fue en esas acaloradas coordinaciones sobre el lugar y punto de destino de la ayuda pro-navidad que se propuso que en vez de ir por ejemplo a un comedor infantil, que sigue siendo una muy buena opción ya que ahí encontraríamos niños previamente empadronados, fuéramos nosotros mismos en busca de los niños a la calle, es decir, recorrer las calles de un lugar especifico y conocido por la presencia de niños más que pobres que piden limosna o que trabajan en los semáforos, más que seguro sin nada en el estomago, y comprobar “in situ” la realidad de esa niñez que se debate entre la pobreza y la dureza de una realidad que les arrebata injustamente a diario lo más maravilloso que tiene por naturaleza un niño que es la alegría e inocencia por las cosas, por la vida propiamente dicha.

Es bajo estas reflexiones y concordancias de ideas (y por experiencia de uno de los miembros del staff de este colectivo) que se llegó a la decisión de ir nosotros mismos, mochila al hombro, por aquellos niños que a diario vemos por las calles del Centro de Lima y distritos cercanos y que seguramente no recibirán nada por estas fiestas.


La idea para ese día es repartirnos por grupos e ir por todas las calles y alrededores posibles de nuestro Centro de Lima, así como a posibles distritos aledaños, y ubicar a aquellos niños pasibles de una pequeña ayuda y a quienes muchas veces hemos querido ayudar pero que por diferentes motivos o circunstancias no hemos podido darles un regalo (ofrecido por un padrino de buen corazón) que les haga feliz por unos instantes y que dibujen una sonrisa en sus rostros muchas veces cansino; esa sonrisa será para nosotros el mejor regalo que se puede recibir y justificará con creces la realización de esta actividad.

Está claro que la idea es poder ayudar a la mayor cantidad de niños posibles, pero también somos conscientes que sería muy utópico el pensar que se va a poder ayudar a todos los niños que pululan por todo Lima, pero a los pocos o muchos que podamos ayudar y hacer felices, por lo menos en esos minutos, será de todo corazón y gracias a la generosidad de la gente de buen corazón que nos apoya en esta cruzada de solidaridad.



Matu

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viernes, 5 de diciembre de 2008

Una Pequeña Historia de Navidad

Alguna vez me contaron una bonita historia de Navidad que me hizo reflexionar acerca de lo maravilloso que es poder ayudar desde lo más humilde y sencillo, desde lo poco que podamos tener.
Aquí la comparto con ustedes:


El Niño Forastero



Había una vez una familia de leñadores que vivía muy cerca de un espeso bosque. El padre cortaba la leña que luego vendía en el cercano pueblo, la madre cuidaba de la casa, del pequeño huerto y de sus hijos, Valentina y Miguel, que ayudaban en lo que podían a sus padres. No tenían apenas ningún bien material pero eso no les impedía quererse mucho y ser felices.

Una noche de Navidad, cuando ya se habían sentado a la mesa y los platos estaban servidos, oyeron unos débiles golpes en la puerta y la madre fue a abrir. Allí estaba un niño pequeño, cubierto con un viejo abrigo y los pies descalzos. Tiritaba de frio y apenas si pudo decir:



-Por favor, ¿podrían dejarme entrar? Tengo mucho frio y mucha hambre.
Toda la familia se acerco a la puerta:



- “Entra, entra deprisa…! Vas a quedarte helado…!”.


Y enseguida le trajeron ropa seca y le hicieron un sitio en la mesa. La madre trajo otro plato de la cocina y cada miembro puso en él una parte de la pobre cena que iban a compartir.



Cuando acabaron de cenar los niños dijeron:


-Debes estar muy cansado y aún tienes las manos moradas de frio. Acuéstate en nuestra cama que nosotros pondremos una manta en el suelo y dormiremos aquí mismo.

Y acompañaron al pequeño invitado a su habitación, le ayudaron a acostarse y lo abrigaron con cariño.


Ya acostados sobre su manta, los niños hablaron de lo afortunados que eran:

- Nosotros tenemos padres y un techo bajo el que dormir y nunca nos ha faltado un poco de pan. Debemos estar agradecidos por tener todo eso y haber podido ayudar a ese pobre niño.

Al fin se durmieron y no había pasado mucho rato, cuando algo despertó a Valentina:

- Miguel, Miguel, despierta! ¿No oyes esa música?


Los dos niños se acercaron a la ventana y escucharon una hermosa melodía que resonaba entre los árboles. Y vieron una luz rosada que parecía descender sobre la casa y un gran número de ángeles suspendidos en el aire que tocaban pequeñas arpas doradas.

Los niños, maravillados, no apartaban la vista del cielo cuando un ruido de pasos les hizo voltearse. Detrás de ellos estaba el niño forastero. Vestía una túnica blanca como la nieve y un halo dorado iluminaba su cabeza. Su voz era dulce cuando habló a los niños:


- Yo soy el Cristo que busca entre los hombres la bondad y ustedes me dieron de comer cuando tuve hambre y refugio cuando tuve frio.



Y diciendo esto, salió de la casa y cortó una pequeña rama de un árbol cercano. Con sus manos, la planto al lado de la cabaña y dijo a los niños:

- Esta rama crecerá y todos los años, en Navidad, se llenará de frutos.

Dicho esto, Jesús desapareció con todos sus ángeles.

Y para sorpresa de Valentina y Miguel, la pequeña rama del árbol creció ante su vista y creció y creció y todas sus ramas se colmaron de rojas manzanas y doradas nueces, brillantes racimos de uvas, enormes sandías y también dulces y chocolate y hermosos regalos de toda clase que fueron, no sólo motivo de alegría, sino que llenaron su despensa para mucho tiempo.



Y mientras vivieron, Valentina y Miguel no dejaron de ayudar a quien lo necesitaba más que ellos y nunca el árbol dejó de llenarse de regalos en Navidad.



Sólo para pensar:

Alguna vez hemos sido como Valentina y Miguel?, podemos empezar para esta Navidad no?



Matu


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